1 Corintios 11:4-13 RV 1909
4. Todo varón que ora ó profetiza cubierta la cabeza, afrenta su cabeza.
5. Mas toda mujer que ora ó profetiza no cubierta su cabeza, afrenta su cabeza; porque lo mismo es que si se rayese.
6. Porque si la mujer no se cubre, trasquílese también: y si es deshonesto á la mujer trasquilarse ó raerse, cúbrase.
7. Porque el varón no ha de cubrir la cabeza, porque es imagen y gloria de Dios: mas la mujer es gloria del varón.
8. Porque el varón no es de la mujer, sino la mujer del varón.
9. Porque tampoco el varón fué criado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón.
10. Por lo cual, la mujer debe tener señal de potestad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.
11. Mas ni el varón sin la mujer, ni la mujer sin el varón, en el Señor.
12. Porque como la mujer es del varón, así también el varón es por la mujer: empero todo de Dios.
13. Juzgad vosotros mismos: ¿es honesto orar la mujer á Dios no cubierta?
Comentario:
Cuando un hombre ora o profetiza con la cabeza cubierta, en cierto sentido, está faltando al respeto a su propia cabeza. Este acto de cubrirse interfiere con su rol y dignidad, que deben reflejar la naturaleza divina de Dios. Por el contrario, cuando una mujer ora o profetiza sin cubrirse la cabeza, falta al respeto a su propia autoridad. Esta situación se considera equivalente a si se hubiera rapado el cabello por completo, lo cual tradicionalmente era una señal de deshonra.
Además, si una mujer decide no cubrirse la cabeza, es como si estuviera dispuesta a cortarse el cabello. Sin embargo, es esencial comprender que Dios y muchas personas consideran vergonzoso que una mujer tenga el cabello corto o rapado por completo. Por lo tanto, para mantener su dignidad y honor, es mejor que se cubra la cabeza.
En cuanto a los roles tradicionales, se entiende que un hombre no debe cubrirse la cabeza durante los deberes obligatorios establecidos por nuestro Señor. Esto se debe a que él representa la imagen y la gloria de Dios, mostrando atributos divinos en sí mismo. Por otro lado, la mujer sirve como la gloria del hombre, resaltando su relación única y hermosa con él.
Es importante señalar que el hombre no fue creado de la mujer, sino que la mujer fue creada del hombre. La narrativa ilustra que el orden original de la creación estableció al hombre como la figura principal, mientras que la mujer fue creada para complementarlo. Este diseño específico subraya la idea de que la mujer debe mostrar autoridad sobre su cabeza como señal de respeto y reconocimiento, particularmente en presencia de los ángeles, quienes observan las interacciones sagradas entre los humanos y lo divino.
Sin embargo, es crucial reconocer que ni el hombre ni la mujer están aislados en su vida espiritual. Cada uno es interdependiente, entrelazado en su relación con el Señor. Así como la mujer proviene del hombre, el hombre también nace a través de la mujer, y al final, todo pertenece a Dios.
Así que, tómate un momento para reflexionar: ¿Es realmente apropiado que una mujer ore y busque la presencia de Dios sin cubrirse la cabeza? Esta pregunta nos invita a cada una a reflexionar profundamente sobre las costumbres y tradiciones que rodean el culto, la importancia del honor y las implicaciones de nuestras acciones dentro de la Iglesia de Dios.

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